Era un día de ceniza. Vamos, un día gris, de aquellos que subes la persiana de la ventana de tu habitación y comprendes que hoy no toca playa. Haruki se había levantado ya y estaba duchada y peinada. Andaba ahora vistiéndose con su uniforme escolar. Su primer día en el instituto Mahou no Mikomi de la prefectura de Okinawa. Con 15 años, y unas notas decentes, Haruki había conseguido entrar por los pelos en aquel instituto de alto prestigio. Todos los que habían ido allí, cuando debían acceder a una universidad, entraban sin problemas, pasando con unas notas impecables en los exámenes de acceso. La chica estaba orgullosa de su logro. Además, a partir de aquel día, viviría en la residencia del instituto, por lo que no debería preocuparse más de ahorrar el dinero que le mandaban sus padres, para llegar a fin de mes sin problemas, ya que la beca lo cubriría todo.
Haruki había escuchado antes de hacer los exámenes de ingreso para el Mahou no Mikomi que las pruebas tanto físicas como de conocimientos, eran muy duras. Sinceramente, a ella no le pareció que aquello fuese verdad. Apenas había corrido un poco en la prueba de atletismo que la aprobaron, y poco después al hacer las pruebas escritas, tan solo estuvo 5 minutos escribiendo, cuando de repente el profesor la llamó al escritorio y la hizo marchar de clase haciéndole entregar el examen y guiñándole un ojo. No se podía decir que Haruki fuera fea, pero no era precisamente un bombón, por lo que simpatía por belleza quedaba descartada. A los cuatro días recibió una carta de aprobación, la cual leyó con lágrimas de felicidad en los ojos, había aprobado, pero según la carta, por poco.
Lo que en realidad le hacía tener un tremendo prestigio al Mahou no Mikomi, a parte de la preparación a fondo de los alumnos, era su historia. Cuentan las leyendas urbanas, provenientes de leyendas normales, que esta escuela fue abierta en la era Edo, para enseñar a los jóvenes a usar el Reiki, o energía del cuerpo, y así convertirlos en soldados mágicos potenciales. Solo aceptaban a los que veían con un aura diferente a la de los demás, un aura destacada entre las otras. Pero muchos los tomaban a broma, y así pues la escuela, cuanto más pasaban los años, se iba transformando en un instituto de enseñanza cultural. Ahora ya nadie, ni siquiera los locos, creían en aquellos cuentos. Haruki lo tomaba como una fábula de la cual disfrutar cuando estaba aburrida, pensando en si la habrían seleccionado a ella por tener aptitudes mágicas. Se imaginaba a si misma volando, creando conjuros de hielo, u otras cosas paranormales. Pero cuando volvía a la realidad, se daba cuenta de que solo era la imaginación lo que le permitía llegar a aquel mundo de fantasía.
Una vez se hubo vestido, tomó sus lentes y se las puso, junto a un collar que le había regalado su abuela, cuando aun vivía. Las palabras que dijo cuando se lo dio fueron exactamente Comprenderás de lo que eres capaz cuando sepas que es esto., refiriéndose al amuleto. Constaba de un mono tallado en jade verde, muy bonito y decorativo. El reloj ya marcaba las 7:00 AM, así que Haruki cogió su maleta, la cual había hecho la noche anterior, y la abrió para meter su futon, lo último que debía recoger de aquel apartamento. Todo ya había sido pagado y arreglado para que no quedara ningún compromiso monetario en el bloque de apartamentos con la propietaria, una señora algo borde, y muy materialista (El primer día que Haruki fue a vivir allí, por poco tumba un jarrón, y la dueña le dio una regañina muy muy grande, aunque realmente, después observó el jarrón, y vio que era comprado en un todo a 100 yenes.). Miró el piso en el que había vivido durante 3 años, y con una sonrisa en los labios, salió por la puerta, como si se tratara de un portal hacia un nuevo mundo, hacia una nueva vida. Cuan poco informada estaba
no sabía lo que se le venía encima.
Después de un ajetreado viaje en bus y algunas confusiones de línea de los mismos, consiguió llegar a las puertas del Mahou no Mikomi. Un majestuoso edificio se alzaba ante ella. Las pruebas habían sido en un edificio diferente. Ahora veía de verdad como era aquel instituto, más impresionante aun que en los folletos. Con mucha ilusión entró a paso veloz hacia la escuela. Había ya algunos alumnos, con sus respectivos equipajes dando vueltas por el patio, conversando entre ellos.
De pronto unos alumnos se interpusieron entre la puerta y ella, con una sonrisa extraña.
-¡Hola preciosa! Nos preguntábamos si ya te habían enseñado anteriormente el instituto, nosotros somos de segundo año. ¿Quieres que te lo enseñemos?- dijo el que parecía el cabecilla.
Los otros dos simplemente se quedaban al lado de su compañero. Haruki ya pensaba que se había metido en líos tan solo poner un pie en aquel lugar. Era propensa a meterse en algunos líos, pero nunca se había visto en un compromiso como aquel. De pronto otro alumno, apareció y dijo unas palabras. Estaba a contraluz, así que Haruki solo pudo ver su silueta, ya que le deslumbraba.
-¡Atrás imberbes! ¡Dejad en paz a esta noble mujercita, que viene a hacer su primer curso!
Los chicos, pusieron cara de decepción y dijeron:
-Oh no, el friki
vayámonos antes de que se nos pegue algo
-entonces se marcharon a dar una vuelta.
Haruki se acercó al chico y cambió de ángulo para tener una buena visión de él. Gracias a ello, pudo ver a un chico rapado casi del todo, como un monje, con unas lentes de gran graduación muy vistosas, de pasta rojo intenso. Una vez cerca, Haruki se dio cuenta de que era más bajo que ella, que ya era decir, pues medía 1,57 m. Le ofreció la mano para saludarle y agradecérselo. El chico se apartó casi con miedo de la chica.
-Lo siento, es que
me da miedo tocar a las mujeres.- dijo con un tono de repelús.
Haruki sonrió con una cara algo incrédula y pasmada a la vez, de la rareza de aquel chico.
-Bueno
pues igualmente gracias por librarme de aquellos pervertidos.- dijo al menos para agradecerle lo que había hecho por ella.
-No es nada, al principio de curso lo hacen muchos, yo ya llevo dos años protegiéndolas de este tipo de personas. Ah y
mejor raro que común.- dijo el chico y se largó de repente, casi como ofendido.
¿Cómo podía saber que pensaba que era algo raro?
Se le fue de la cabeza aquella pregunta cuando de sopetón una voz profunda a través de los altavoces llamó a todos los que había en la parte de delante de las puertas interiores del edificio. Todos fueron entrando, incluida Haruki. No sabía lo que le esperaba dentro.







Devious Comments
But honestly I think the answer lies here
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porfin publicaste algo en el deviant!
aun que no es ningun dibujo...
Pero da igual n.n sigue estando muy bien!
asi que cuidate!
i sigue la historia!
tengo ganas de ver como sigue, después de decirme que me sorprendería despertaste mi curiosidad... *-* jurjurjur
por cierto, el nombre de la escuela mola XDDD
parece incluso raro k la peña no se entere que allí dentro se cuece algo... XD
[o la gente es tonta o no saben japonés aunque la historia se situe en Japón XDD]
ale, comentado y faveado! *w* espero máaaaas!! X3
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>_< OMG, mi fucking draws are shits...
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